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La Otra

Y lo que nos queda por leer

Selección de Turia de las democráticas y meditadas opiniones publicadas en varios periódicos españoles el 15 de marzo.


El Mundo
«Todo ha sido vertiginoso desde el jueves. Al dolor, siguió el asco. Asco por el obsceno uso electoralista que PSOE e IU han hecho de la tragedia, en las 48 horas moralmente más turbias de la España reciente. Empieza, a partir de ahora, lo peor (...) Ganó Al Qaeda. Adiós, España». Gabriel Albiac.

«La gran tentación será y va a seguir siendo la de buscar una forma vividera de supervivencia bajo la antigua fórmula del protectorado. Por ejemplo, el protectorado terrorista que ERC y, tras ella, todo el nacionalismo ha pactado con ETA para Cataluña. Por ejemplo, el protectorado informativo de Polanco, que el Gobierno de Aznar ha pactado en pleno, aunque con Rato como supremo oficiante». Federico Jiménez Losantos.

«Espero que Luis Rojas Marcos o Manuel Trujillo, los psiquiatras españoles residentes en Nueva York me expliquen por qué cuando el 11-S nadie culpó a Bush de los muertos de las Torres Gemelas y aquí han echado sobre Aznar la sangre de los trenes de Atocha. Y que de paso me digan cómo lo que unió a Estados Unidos ha sido precisamente lo que ha desunido a España». Antonio Burgos.


La Razón
«Una minoría de exaltados propinó el sábado una insólita y desconocida bofetada a la normalidad democrática que ha caracterizado siempre las elecciones en nuestro país (...) La pretensión coactiva contra las sedes del PP demostró el carácter intolerante de esa minoría». Editorial.

«Cómo olvidar ya esa revancha paragolpista de la SER aprovechando el dolor por los muertos y los heridos de Madrid, echando más leña al fuego de los trenes de la muerte y todo el ácido que podía sobre las heridas de los corazones españoles. Cómo olvidarse de la cacerolada de Barcelona...». Iñaki Ezquerra.


ABC
«La facción torva y resentida de la izquierda española, que, por fortuna, coexiste con otra izquierda ilustrada y veraz, acaba de renovar su predilección por el ejercicio de una especie de golpismo de salón con sucursal en las calles, especialmente en la madrileña de Génova. Ha sido una perfecta simbiosis de mentira y violenta acción directa, cuyos fines presumibles eran la búsqueda de rentabilidad electoral en el terror y la deslegitimación de una eventual victoria del Partido Popular en las urnas». De «La izquierda atapuerca», por Ignacio Sánchez Cámara.

«En la grandiosa manifestación del viernes ya aparecieron pancartas alusivas al “No a la guerra” con el propósito indudable de convertir el rechazo al terrorismo en una continuación de aquellas manifestaciones en las que Zapatero y Llamazares llevaban, juntos, las pancartas. Al día siguiente, llegaron los acosos ante las sedes del Partido Popular, las algaradas donde prevalecían los gritos de “Asesinos, asesinos”, y las manifestaciones de los líderes socialistas y comunistas, convocadas por organizaciones de la izquierda radical desde los teléfonos celulares, que hicieron de la jornada de reflexión un tiempo para las acusaciones falsas y las concentraciones partidistas.» Jaime Campmany.


Diario de Valencia
«Comienza ahora una nueva etapa para los españoles, con un gobierno de medio pelo y con un presidente, Zapatero, que no le llega ni a la altura del tobillo a Mariano Rajoy. Pero es el que los españoles quieren que haya y no hay nada más que hablar». Jesús S. Carrascosa, director y amigo personal de Eduardo Zaplana

«Llegados a ese punto de esta apresurada reflexión postelectoral, desde la Comunidad Valenciana, en donde el Partido Popular ha seguido siendo el más votado, tenemos derecho y urgencia a reclamar, desde ya, que las estúpidas pretensiones pro països catalans alentadas por Carod-Rovira y Maragall nunca conviertan a la Comunidad Valenciana en moneda de cambio. J. Luis Torró.
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